Más allá de la importancia central que tuvo la música para él y su literatura, Don Julio alimentó en sus lectores el amor por el Jazz y la música clásica y contemporánea.
Yo ya venía, de chico, en los sesenta, gracias a mi viejo, escuchando a Louis Armstrong, a Les Elgart, Benny Goodman, Glenn Miller, Woody Hermann, Artie Shaw y también explorando el repertorio clásico plasmado en los vinilos de la CBS masterworks y de la Deutsche Grammophon que andaban por el living: Chopin, Schubert, Schumann, Beethoven, Paganini, Brahms. Entonces, en 1975, para mi 12º cumpleaños, un compañero de básquet tres años más grande que yo, depositó en mis manos un LP de la Mercury Series que cambiaría mi vida: El concierto homenaje a Bird por el Dizzy Gillespie Quintet. Así llegué a Charlie Parker y al Bop.
Don Julio, me hizo conocer luego a Lester Young, y me pegó su amor por él. Y así como a Lester, a muchísimos músicos y compositores más.
Cuando leía sus libros, en los ochenta, soñaba con la posibilidad de acceder al inmenso catálogo propuesto por él. Soñaba, sin saberlo, con la web. Por eso, en paralelo a las relecturas, iré haciendo una tablero de referencias musicales, texto por texto.
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